Muchas personas creen que tienen un problema con la comida, cuando en realidad tienen un problema con su conducta alimentaria. Y entender esta diferencia puede cambiar por completo la manera en la que te relacionas con la alimentación, los atracones, la ansiedad por comer y el descontrol con la comida.
Desde la psiconutrición y la psicología de la alimentación, sabemos que no basta con modificar alimentos, calorías o hábitos nutricionales si no entendemos qué hay detrás de nuestra manera de comer.
¿Qué diferencia hay entre alimentación y conducta alimentaria?
La alimentación tiene que ver con el qué y el cuánto comemos:
- nutrientes
- calorías
- energía
- metabolismo
- planificación alimentaria
La conducta alimentaria, en cambio, tiene que ver con:
- por qué comemos
- para qué comemos
- qué necesidad estamos intentando cubrir
- qué emociones, pensamientos y aprendizajes influyen en nuestra relación con la comida
Es decir, la alimentación es la consecuencia visible.
La conducta alimentaria es todo lo que ocurre detrás.
Por eso muchas personas con ansiedad por comer o atracones sienten que “saben perfectamente lo que deberían comer”, pero aun así no consiguen mantener una relación tranquila con la comida.
El error de intentar controlar la comida
Muchas personas intentan resolver su relación con la comida desde el control:
- dietas
- normas rígidas
- prohibiciones
- compensaciones
- restricción alimentaria
Pero si el control funcionara, probablemente ya habría funcionado antes.
El problema es que la comida no solo cubre necesidades nutricionales. También cubre necesidades emocionales, sociales y nerviosas.
Y aquí es donde la psicología de la alimentación cobra sentido: no podemos entender los atracones, el comer emocional o la sensación de descontrol únicamente desde las calorías o la fuerza de voluntad.
La comida también regula emociones
La comida puede:
- calmarnos
- estimularnos
- darnos placer
- generar sensación de seguridad
- acompañarnos emocionalmente
- aliviar temporalmente la ansiedad
Y eso no es patológico.
El problema aparece cuando la comida se convierte en nuestra única herramienta de regulación emocional.
Por eso muchas personas sienten ansiedad por comer cuando están agotadas, nerviosas, solas o emocionalmente saturadas. No porque “les falte fuerza de voluntad”, sino porque la conducta alimentaria está profundamente conectada con el sistema nervioso, las emociones y el aprendizaje.
Por qué la restricción suele aumentar los atracones y el descontrol
Cuando ignoramos necesidades importantes durante demasiado tiempo, aparece la urgencia.
Y desde la urgencia perdemos capacidad de elección.
Por eso muchas personas sienten que “pierden el control” después de restringirse, exigirse demasiado o intentar aguantar constantemente.
Tu cerebro no está luchando contra ti.
Está intentando protegerte y cubrir necesidades.
Desde la psiconutrición sabemos que los atracones y la ansiedad por comer suelen intensificarse cuando vivimos la alimentación desde la lucha, la culpa y la restricción.
Cómo empezar a sanar tu relación con la comida
Sanar no significa controlarte más.
Significa:
- entender qué función cumple la comida en tu vida
- trabajar tu conducta alimentaria
- desarrollar herramientas de regulación emocional
- dejar de vivir la alimentación desde la culpa
- recuperar la capacidad de elegir desde la consciencia
Porque una necesidad que no se cubre con consciencia… acabará cubriéndose desde la urgencia.
Y precisamente ahí es donde la psiconutrición y la psicología de la alimentación pueden ayudarte a dejar de luchar con la comida y empezar a construir una relación más tranquila, coherente y flexible con ella.
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